jueves, 23 de octubre de 2008

Cómo reconocer a las personas tóxicas

Antes que nada,... por que postee esto,...? hace rato que me rondaba,... y limpiando mi escritorio me dije o posteo o lo boto,... entonces a nadie en particular,... LO JURO!

Cómo reconocer a

las personas tóxicas

Dicen que Avasallan, manipulan y desvalorizan sin culpa:

Por Loreley Gaffoglio, La Nación, Argentina

Los especialistas difieren en su definición, pero todos coinciden en que la gente nociva existe y que provoca daño a los demás.

El que destila un odio visceral y se regodea con la humillación del otro, el que avasalla al semejante, el que busca manipular con mentiras, el que agrede innecesariamente y desvaloriza al otro para sentirse bien él, el que daña con intención sin jamás proponer una reparación, el que incomoda con sus imposturas, el envidioso de todo lo ajeno y el que urde los problemas para acercar luego sus soluciones.


La nómina de personas dañinas la completan el autodestructivo, el narcisista patológico, el perverso, el violento impenitente y el estafador. Se sabe que de seres nocivos está lleno el mundo, pero ¿existe realmente la gente "tóxica"?

Las neurociencias dicen que sí, que la gente "tóxica", encarnada por aquellos seres rapaces que inexorablemente perturban el bienestar ajeno y vampirizan al semejante, existe. Y endilgan a fallas químicas la irrigación de esa toxicidad. Sus conductas se traducen en patologías, y la coexistencia con ellos resulta imposible.

En el psicoanálisis y la psicología, la literatura está dividida. No obstante, ambas se inclinan por los vínculos y comportamientos "tóxicos" más que por las personas, ya que lo que es "tóxico" para unos puede ser perfectamente aceptado por otros. En todo caso, se trata de una percepción subjetiva, dicen.


tienen su comic

Si bien no existe una cofradía donde se imponga la toxicidad, al hurgar en los perfiles nocivos sin duda que algunos políticos, aquellos que sólo buscan ser escuchados y prometen lo que saben que jamás van a cumplir, podrían encajar en ese estereotipo. Y, dentro de las relaciones de poder, los jefes desconcertantes, impredecibles o arbitrarios, los seudoemperadores de la verdad, incapaces de encomiar méritos o esfuerzos, no se escapan indemnes a la toxicidad.

"Quien mejor se ha dedicado a este tema en la historia de la filosofía es Baruch Spinoza", apunta el filósofo Tomás Abraham. "Él habla de encuentros que potencian nuestras energías y nos dan alegría, y los que las disminuyen y producen tristeza. Cuando dos cuerpos se convienen entre sí, multiplican su potencia. Y cuando no lo hacen se produce un mal encuentro, semejante a una especie de envenenamiento", explica.

Se puede cambiar

Investigadora de la vida cotidiana a través de la filosofía, Roxana Kreimer es asertiva respecto de esa categoría, popularizada por la norteamericana Lilian Glass en su best seller "Toxic people" (Gente tóxica). Allí advierte que nadie es "ciento por ciento sano, ni física ni psicológicamente; por eso, es importante atender los patrones caracterológicos y sus efectos", observa Glass. "Los comportamientos destructivos son tolerados si aparecen de manera esporádica. Pero cuando se repiten con frecuencia, contaminan las relaciones interpersonales", dice Kreimer.

"Confucio decía que si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo", añade. Y caracteriza a la gente "tóxica" "por su falta absoluta de empatía con el otro".

Diana Cohen Agrest, doctora en filosofía y docente de la Universidad de Buenos Aires, habla de "los vínculos destructivos de los que hay que huir". Pero advierte sobre la estigmatización y la capacidad de cambio de las personas. "Los seres humanos no somos de una vez y para siempre. Estamos en constante proceso de construcción. El nombre definitivo es el del epitafio, pues sólo allí adquirimos una identidad definitiva. Mientras vivimos, se puede dejar de ser 'tóxico', como también se pueden adquirir otras características".

El filósofo Santiago Kovadloff confiesa cruzarse a menudo con este tipo de personas y rogar que en ese instante alguien en el teléfono lo libere de la situación. "Pongo el acento en los vínculos más que en las personas, porque el significado de alguien depende primordialmente de quien entable una relación con él", ejemplifica.

Y se pregunta si la gente realmente se cuestiona qué es lo que uno produce en el otro. "Yo también puedo irritar y ser muy aburrido en mi vida pública", confiesa.

Sin embargo, ubica como rasgo dominante de la toxicidad "a las personas monologadoras y autorreferenciales y a aquellos que nos aplastan". Y arremete contra los simuladores y contra aquellos vínculos cimentados a partir de una necesidad tramposa: "La de no relacionarse realmente".


y de que hablar,...

pero hay mas,...

Con conocimiento

León Cohen
Psicoanalista


"Las sensaciones corporales, como opresión en el pecho o agotamiento progresivo, ayudan a reconocer las relaciones tóxicas. Lo complicado es cuando no somos conscientes de lo anterior y nos dejamos intoxicar con una sonrisa en el rostro".


Dióscoro Rojas
Líder guachaca


"Yo les llamo los 'ayatollah', porque hallan todas las güe... malas. A esos los cachái en la mirada, andan siempre agresivos, mala onda, son los que le echan agua al copete. Todos lo pasamos mal, pero hay algunos que creen que sus problemas son más importantes que los del resto".


Pedro Engel
Astrólogo


"Una persona tóxica está así porque tiene una gran herida en su alma, y no debe ser excluida. Por el contrario, creo que con su toxicidad está gritando su dolor. A veces también esas personas son un reflejo de nuestra propia toxicidad, que no queremos ver y que es más fácil avistar en el vecino".


Jorge "Chino" Navarrete
Humorista


"Es aquel que irrumpe apagando la luz de los demás para que brille la de él: 'Hola chino, p'tas que estái guatón y más encima estái quedando pelao'. Actúan desde sus carencias, las que les provocan grados de inseguridad tal que arremeten con todo lo que se les cruce por delante, pues lo consideran una amenaza. En nuestra obra 'De la histeria universal al calentamiento total' se puede ver una reflexión al respecto".

Claves para evitarlos

-A esas personas se las controla quitándoles su poder, escapando de ellas o no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad.

-Si se debe convivir con ellas en la familia o en el trabajo, hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones.

-Cuando surge un comentario o comportamiento "tóxico", simular que se le presta atención cuando, en realidad, el esfuerzo es por desoírlo.

-Al "tóxico" se lo neutraliza con amabilidad. Su afán por lastimar con comentarios o actos desagradables resulta estéril si él percibe que carece de efecto.


-Focalizarse en las cosas positivas que uno tiene en la vida cuando se está cerca de una persona "tóxica". Es un ardid efectivo para superar los malos momentos.

-Si no es posible evitarlos, adquiera un identificador de llamadas y reduzca al mínimo el contacto personal con ellos.

-La actitud positiva es siempre una elección. Prepárese mentalmente para estar bien y contrarrestar así las actitudes "tóxicas".

-Si una persona "tóxica" forma parte de su equipo de trabajo, establezca de antemano y claramente las reglas de convivencia. Si se trata de su jefe, hágale saber que usted y su equipo pierden eficiencia frente a comportamientos negativos. Y póngale ejemplos.

-Si el "tóxico" no es alertado sobre su toxicidad, la extenderá en el ambiente. No deje pasar por alto esas actitudes y convérselo inmediatamente con él.

-Ejercite su propia autocrítica y revise periódicamente qué tipo de actitudes y comportamientos tiene hacia los demás. Usted también puede ser "tóxico" para otros. No les haga a los demás lo que no desea que le hagan a usted.